SE VIVE UN AMBIENTE DE INCERTIDUMBRE EN LA BUAP… Recuerdo que fue un 29 de septiembre del 2009, cuando se llevaron a cabo los comicios para elegir al rector de la BUAP para el periodo 2009-2013, en dicho proceso, Enrique Agüera Ibáñez fue candidato único y obtuvo una votación histórica de 48 mil sufragios del total de los universitarios, lo que representó el 75 por ciento del padrón y con ese resultado, logró 15 mil votos más que en la elección de su primer periodo en el 2005 al frente de nuestra Máxima Casa de Estudios.
Dada la legitimidad para encabezar a la Institución, el liderazgo mostrado por Agüera Ibáñez en los últimos 7 años y medio, lo ha catapultado para que lo coloquen en todas las listas posibles para encabezar un proyecto político-electoral, desde gobernador hasta alcalde, de secretario de estado a diputado local o federal y ahora como futuro senador.
Todo lo anterior conlleva a que, al interior de la BUAP, se genere incertidumbre y comiencen asomar la cabeza quienes aspiran, a corto plazo, dirigir las riendas de la Institución.
ANTE UNA POSIBLE SUCESIÓN… En caso de que el rector aceptara una candidatura para llegar a la Cámara de Senadores por el partido que sea, la reforma integral del Estatuto Orgánico de la BUAP, en su capítulo tercero, Artículo 57, señala que: “En el caso de ausencia, calificada como definitiva y que ocurra durante los dos últimos años del periodo respectivo, el Consejo Universitario nombrará un Rector Sustituto, quien concluirá el periodo correspondiente”.
Bajo esta premisa, los personajes que se mencionan para sucederlo son:
El Tesorero General, Alfonso Esparza Ortiz, quien ante los ojos de la comunidad universitaria lleva la delantera, porque es un proyecto que se viene cocinando desde que el rector se reeligió, además de que ha sido un hombre de buenos resultados desde que administró la Facultad de Contaduría, tiene el consenso de la mayoría de los directores y académicos, se le ha visto en los mejores eventos a lado del lobo mayor, aunque le falta darse a conocer en el sector estudiantil, pero es un tema que puede solucionar con el apoyo de los alfiles del mandamás; Damián Hernández Méndez y José Manuel Alonso.
El segundo suspirante es el exdirector de la Facultad de Economía y actual Vicerrector de Docencia, Jaime Vázquez López, quien aspira a repetir la historia de Enrique Agüera, quien desde esa posición, logró aglutinar y operar con los programas institucionales que maneja la dependencia, en beneficio de la candidatura rectoral, se decía que pudo ser bien visto por el señor de los cerros, aunque en los últimos días han desarticulado parte de su equipo de trabajo y el mensaje para los universitarios ha sido claro con el despido de su prima, Fabiola López, de la Dirección General de Innovación Educativa.
El tercer aspirante es el “Arqui” Manuel Sandoval Delgado, director de Obras de la BUAP y exdirector de la Facultad de Arquitectura quien ha sido un hombre leal al proyecto de Agüera Ibáñez, lleva buena relación con las unidades académicas por su intachable operación política y su nombre ha estado en todas partes por ser el artífice de la construcción del Complejo Cultural Universitario, aunque siempre se ha caracterizado por disciplinarse en el último momento y puede sumarse al proyecto de Esparza Ortiz.
El cuarto nombre causa revuelo entre los agüeristas y es que el Secretario General y exdirector de la Facultad de Fisiología, José Ramón Eguíbar Cuenca, es la persona que cuenta con el nivel tres del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), máximo reconocimiento nacional que puede obtener un investigador en este sector, variable que lo puede colocar como una buena opción para la sucesión y ser el José Narro de los poblanos, aunque estoy cierto, que harán todo lo posible para que esto no suceda.
Dicen que no hay quinto malo y quien se anda promoviendo por los pasillos del Carolino y en los cafés de Puebla se llama, Jorge David Cortés Moreno, exsecretario académico de la Facultad de Administración; actual director de Comunicación Institucional y además responsable del, recientemente creado, Instituto de Investigación de Administración y Políticas Públicas.
Últimamente, se ha esforzado por obtener títulos académicos; pertenecer al SNI; escribir libros, busca estar en los reflectores y en el ánimo de su jefe, pero a diferencia de los demás posibles candidatos, muestra su obsesión por el poder haciendo creer que el gobernador lo apoya y utiliza su “Dark Marketing”, pero esa, es otra historia!.
En fin, el único que decidirá sobre los destinos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y de todos sus personajes a corto, mediano y largo plazo, será Enrique Agüera Ibáñez.
¡Nos encontramos el próximo martes…!
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