martes, 26 de junio de 2012

C O M U N I K 2


¿QUÉ PASARÁ DESPUÉS DEL 1 DE JULIO?... México estará listo para renovar sus autoridades ejecutivas federales, porque nada más, Felipe Calderón Hinojosa, se irá de la silla, sabremos quién se sentará en ella y será alguien con muchas ideas iguales, algunas propuestas diferentes  e infinidad de nuevos funcionarios, lo demás seguirá en construcción, los presupuestos se seguirán ejerciendo, las leyes se seguirán ajustando, la Corte continuará echando para atrás decisiones y confirmando otras, el sistema no cambiará, porque todos los aspirantes son similares, hablando de los tres punteros, porque Gabriel Quadri, sólo fue un experimento de propuesta ciudadana, pero que le pesó mucho su madrina política… Eso es así porque en el país no compiten extremos ideológicos en la vida partidista electoral. Una vez que el partido dominante dejó de serlo, la enorme importancia de cambiar de siglas también se fue. No porque no se deba alternar, sino porque ya no significa lo mismo… El sistema de partidos, la división de poderes y la pluralidad política de los gobiernos estatales no dan para que haya un giro brusco ni a la izquierda ni a la derecha… Hoy, la vida política nacional, estatal y municipal es una constante mesa de negociación: con las fuerzas del partido que gobierna, con la oposición, con otros niveles de gobierno, con grupos económicos y, en menor medida, con organismos autónomos, con la sociedad civil y con la prensa… Por eso, aunque la pasión por el candidato propio tiene perfecta cabida en estos meses, el miedo no tiene sentido… Si gana Enrique Peña Nieto, no será necesario abandonar el país, pues aun si de verdad fuera un ignorante, un “retrasado mental” y un símbolo del regreso de Díaz Ordaz, él no gobernaría solo… Los ciudadanos normales, los militantes de a pie, no tienen nada que temer… Los otros partidos seguirán ahí: tendrán voz en el Congreso y en gobiernos estatales e impedirán cualquier giro extremo que se le ocurra a un solo individuo al que se le ponga la banda presidencial… Y esto me conduce al tema de López Obrador, a quien muchos ven como un “demente” que lleva al país a la barranca y por culpa de quien, de verdad, muchos ciudadanos tienen pesadillas… No deben tenerlas, no voy a defender o a atacar la salud mental del tabasqueño, pero no debe causar tanto temor... En este país el Presidente hace mucho que dejó de ser un dios omnipresente y aún si estuviera orate, no podría llevar a cabo ningún desaguisado como expropiar casas o repartir en la calle el presupuesto en billetes de a 100… Los cambios que les parezcan bruscos, los que más miedo les den, son reformas constitucionales, así que tranquilos: no se hacen con una orden desde Presidencia, se necesitará dos terceras partes en las Cámaras y otras similares en los congresos estatales… ¿Lo ven? No hay nada que temer, empujen a su partido, dejen de pelearse con el adversario y voten en paz… El país no cambiará el 1 de julio, debido a la polarización que existe, cualquiera que llegue tendrá que conciliar y hacer operación cicatriz, escuchar a todos los sectores para poder obtener gobernabilidad, a muchos, es cierto, les preocupa el tema de los jóvenes, pero también entenderán que las demandas idealistas no se logran con plantones en las calles, generando violencia, se logran con propuestas y llegue quien llegue habrá que darle el beneficio de la duda, porque al final, después del uno de julio, el nuevo presidente de México tendrá mucho trabajo por hacer, porque en todo el país y como un acto inédito, se derivará el voto diferenciado y eso es la verdadera democracia…


¡Nos encontramos el próximo martes…!
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